El dibujante

 

-Tengo que parar.

- ¿La terapia?

- De dibujar.

- ¿Qué te hace pensar eso?

- Los veo.

- ¿Qué ves?

- No lo sé. Solo los veo.

- ¿Fantasmas?

- No. Lo que dibujo.

- En el papel…

- No. En mi habitación. En las esquinas, en el comedor, en el baño, en los portales.

- ¿Lo que dibujas es lo mismo que me mostraste en la sesión pasada?

- Sí.

- ¿Qué ves?

- ¿Lo recuerdas?

- Sí. Desde luego. Me llamó la atención la mujer con las 8 patas de araña. Te pregunté si habías leído la Divina Comedia en versión ilustrada y me dijiste que no. En algunas versiones, sale esa mujer. Tal vez la reflejaste, aunque la tuya es mucho mejor que las ilustraciones. Es una combinación sublime de macabro, horror y belleza. La mirada de esa mujer te enamora ¿La ves?

- No. Espero que no. Si la veo me mato.

- ¿Te aterra tanto?

- Sí.

- Entonces ¿Qué ves? ¿Cuál ves?

- El agujero negro. El pozo con manos asomadas a los pocos ladrillos que se ven en la penumbra, al payaso gótico, al sacerdote maquillado de mujer, al niño que grita, al perro con la cabeza en la panza. Muchos.

- Son terroríficos ¿Cuál te da más miedo?

- El pozo. Me llaman desde el pozo.

- Escuchas voces ¿Es así?

- Sí.

- ¿Con todas las apariciones?

- Sí. Con todas, pero me dan miedo las del pozo.

- ¿Por qué?

- Me dicen cosas que apenas entiendo, pero me aterran.

- ¿Qué cosas entiendes de lo que te dicen?

- “La luz viene de la oscuridad” …” Ven con nosotros” … “Dudar” … “Te gustará” …” Tu hermana es nuestra amiga”. Cosas así.

- ¿Tu hermana?

- Sí eso dicen.

- ¿Casi siempre? Quiero decir ¿Se repiten?

- Algunas varían, las del pozo también, pero son algunas de las cosas que recuerdo que dicen.

- ¿Y qué sientes cuando las escuchas?

- Pánico. Ganas de salir corriendo.

- ¿Pasa todos los días?

- Sí. Desde que he vuelto a dibujar.

El doctor miró sus notas y guardó silencio recorriendo como de costumbre los cuadros de su consulta buscando respuesta. Se ajustó los lentes e hizo unos esquemas en su libreta para luego dirigirse al dibujante.

- Deja de dibujar por una semana a ver qué pasa.

Y así cerró la sesión hasta dentro de 1 semana.

La noticia del crimen del doctor conmocionó a toda la ciudad. Los agentes de la policía científica encontraron dos cuerpos. Los del doctor y el dibujante, pero lo que más llamó la atención a los forenses es que la sala de consulta se convirtió en una obra de arte hecha de sangre, estiércol y otros fluidos en las paredes. Todos del doctor. Sus miembros fueron compuestos en collage junto al mobiliario. Una mano allí, un pie allá, la cabeza pegada a la pared. La secretaria se había tomado la tarde siendo la del dibujante la última sesión. Así que todos tomaron el ruido por una obra en el consultorio privado del psiquiatra. El dibujante coronó el collage suicidándose en el escritorio con las venas abiertas y dejando que su sangre llenara un molde en el suelo que al ser retirado con la sangre coagulada revelaba un rostro de bello de una mujer con cuerpo arácnido y una palabra: Corran.



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